La transformación significa un cambio en el estado del ser, pasar a un grado de evolución mayor, un cambio en la energía que afecta a toda la estructura desde la raíz al pico más alto, desde el origen a la conciencia. Más profundidad en la raíz más conciencia.
Si asemejamos la estructura del ser con un triángulo seria un cambio cualitativo desde la base al vértice. Supone soltar un funcionamiento antiguo, para pasar a una nueva plataforma desde un espacio interno diferente.
Transformar lo antiguo en lo nuevo ¿Qué implica? Sabemos que la energía en sus dos principios, femenino y masculino se expresan en el plano terrenal de forma desarmonizada tanto internamente como externamente. Armonizar el principio femenino significa reconocer, validar, las cualidades femeninas de calidez, suavidad, incondicionalidad. Armonizar el principio masculino significa orientar la fuerza, la dirección, la decisión desde un espacio de corazón, esto significa atravesar la dureza, soltar el poder y dominación. A medida que se armonizan el corazón se expande en la unión pasando a otro nivel de apertura.
Desde el corazón a la mente nos enfrentamos a la dicotomía entre luz/oscuridad. Dar luz a la mente significa retar a la percepción actual, salir de las limitaciones creadas por los condicionamientos, mensajes externos, creencias, valores que suponen una alteración y creación de experiencias basadas en el sufrimiento, no validando al ser. Entrar con conciencia hará que esos espacios se debiliten y la energía de corazón ocupe su lugar.
La transformación supone un cambio total.
